martes, 3 de diciembre de 2019

La amargura de anoche.

Me gusta despertar con sabor amargo en la boca. Los dedos pican para escribir y mi lengua se mueve deletreando tu nombre, lo mismo que hice anoche entre tus piernas




Crueldades.

Todos pensamos en lo mismo, que te hunde en ardor ahí, a centímetros de tu Venus; pero nadie habla de ello. Crueles intenciones, susurran.





Entraba la nieve.

Soy amante de que me rompan el corazón. Por eso mismo, siempre recurro a la misma luna, a la misma brisa, porque es mejor la muerte conocida, que una vida larga insatisfecha.





martes, 12 de noviembre de 2019

Moscas.


No me gustan las moscas y su hipócrita vuelo sobre las heces.

Con el retumbar de sus diminutos aleteos, me levanté de golpe, una cucaracha caminaba sobre mi frente, me la saque de un manotazo, y cuando cayó al piso, se desparramó en otras cucarachas. 

Y mira que todas las noches, vuelvo a ese lugar; las moscas retumbando alrededor del aluminio, impactando sobre él material haciéndolo sonar como lluvia, una nefasta lluvia, una lluvia de cucarachas. 
Y al fondo, se escuchaba el lejano gemir de la criatura, y yo me acerqué, mis piernas se movían solas y los gusanos empujaban mis zapatos. Tome el mango de la tapa, las moscas golpeaban de tal forma la tapa, que caían pulverizadas a la cera fangosa, y siempre pienso que es una señal, que empujan para evitar que aquello coja aire, o a mi. Y ahí estaba, lo vi en la oscuridad, y de la oscuridad, me viste de vuelta. 




lunes, 7 de octubre de 2019

Parasito

Conozco a una que camina con cabizbajo,  apretando las piernas y presionando su Nilo. Conozco el Nilo por tema historia, y la historia contigo la conozco por tus piernas. 

Las chicas como tu no van a ningún lugar, porque es difícil pensar que haya algo creado para tu enredadera. Con ojos llorosos que suplican piedad, pero siendo Verduga de hombres tristes y despreciables que buscan confort en una tarántula y su tela. 

Conozco a una chica que se baja de los columpios para maltratarse en los bidones de manos que bañan el cuerpo con colillas de cigarro y parásitos.

Por eso aunque te conozca, solo conozco la punta de tu dedo, presionándome los labios cuando te busco un te quiero.




jueves, 11 de julio de 2019

Polaroid y sueños.

Que no quede certeza, que despues de un dia despintando girasoles y de profanar cajitas de bombones, cuando mi cabeza encaja en la arrugada forma que deja en la almohada, justo en el instante en que el mi mente esta por desprenderse, apareces tu, borrosa, lejana.

Por eso dejo manifiesto que siempre estas en mis ultimos momentos de vigilia. Porque solo en el momento antes de entregarme a lo onirico, es la primera y ultima vez que te veo despues de los cuatro meses de el ultimo disparo de tu camara.


lunes, 8 de julio de 2019

Lineas largas.

Y pensar en la seca leña que se lleva en polvo el deseo de un amor no correspondido. Aquel que no por uno, si no por otro, no es consumido. Es dejar en el carbon un pedazo de ceramica, que solo calienta pero nunca abriga del todo.

Por eso prefiero los amores de cerveza, los turismos de hoteles, las lineas largas y morirme de joven.



martes, 25 de junio de 2019

Cuarentenas.

Elevate desde mi ventana. El susurro de tus acordes en el vacio estomago de mi mente, me hace estremecer el pasado que nunca paso, o sea, una suerte de estanque en el que agua que fluye del riachuelo de tu sexo, se evapora con el contacto de mi yo, en ti, en mi, en nosotros.

No te enfoques en el puesto del pan y el café, trata de ampliar el horizonte, mas allá de la incomodidad de no saber escribir o de tambalear el brazo en el medio de la fotografía. 

Solo y todo, y aun así, mejor que con la sombra, tenue, casi invisible, de tu falsa presencia. 

Por supuesto, porque la respuesta es que los poetas, viven de lagrimas y mueren de hambre. 


miércoles, 22 de mayo de 2019

Maltrato.

El ardor en mis pulmones, el apreton en el cuello y las lagrimas rodando en mis mejillas, son las pistas que te llevan al sospecho de un goce sin escrupulo, donde se rompen silencios, donde se encuentra mi dignidad deshecha. Porque contigo, maltrato, es particularmente erotico. 


martes, 7 de mayo de 2019

El hormiguero

Año 2089

 El alarido de dolor de la pobre mujer hacía eco en todas las fincas cercanas a la casona de Don Esteban. Los gritos se unían a la estela polvorienta que llamaban aire, recorriendo las taladas hectáreas sin sobra de algún árbol. El mismo Esteban derramo su trago de whisky en la alfombra de la cocina cuando empezó a escuchar los gritos. Margarita, una morena delgada de unos 70 años, salpicada de manchas que delataban un severo cáncer de piel, era la criada de la finca, con suma prisa empezó a limpiar el desastre en la cocina. Los gritos continuaban con cada vez más fuerza, se oía en la recamara principal, donde estaba Larisa, la mujer de Esteban.

Esteban corrió, casi resbalándose por el trago derramado, paso la sala de prisa y veía como los campesinos, delgados, ojerosos y cuya piel maltratada por los rayos del sol, se asomaban con curiosidad; no por menos el concebir un bebe en el mundo de hoy parecía inimaginable para cualquiera. De todos los lugares donde pudiese haber dolor, la casa del patrón era uno de los menos imaginables. Esteban subió la escalera saltando de peldaño en peldaño. El robusto hombre hacía tiempo no se movía tanto, todo lo dejaba a campesinos que salían a vigilar el ganado y ver las condiciones del araje de la tierra por una mísera remuneración, pero que era un sustento en momentos tan taciturnos como este.. Su casa era una de las más lujosas del pueblo, aunque el cultivo era un negocio sumamente caro y difícil de producir por las circunstancias actuales, el tener terrenos para trabajar, lo hacia una de las personas más ricas en su localidad.

Abrió la puerta de un empujón y ahí vio a Larisa, cuya tersa piel blanca y sus mechones cobrizos estaban empapados en un sudor casi baboso, vestía con un vestido blanco y largo, de apariencia antiguo y holgado, manchado de saliva y sangre en sus finales. Aniela, otra de las criadas de la casa, parecía una chica de unos 30 años, trigueña y muy hermosa, Estaban veía como su antebrazo se abría como un compartimiento y con unas vueltas robóticas, su brazo tomaba la forma de un una jeringa a la vez que alzaba un bolsa de sangre y un catéter; Aniela era un androide diseñada para actuar como partera. El androide asistía a la mujer cuyas contracciones se hacían más y más fuertes, pero algo no estaba yendo bien.

-Margarita, llama al doctor Jeremías enseguida! Dígale que venga a casa de inmediato! - Grito don Esteban con todo pulmón desde su cuarto.

Se acercó a su amada, alentándola a pensar positivo y consolándola. Abrazándola entre lágrimas y palabras, mientras la joven pelirroja se retorcía de dolor, Esteban veía la ventana, la noche estaba cayendo, y muchas luciérnagas se amontaban en la ventana, pero no eran luciérnagas, todos sabían que esa especie hace mucho había sido extinta. Las luces de los carros de vecinos y personas aledañas a la finca que se acercaban era el motivo. No había un niño desde hace 10 años en el estado, al menos uno que no naciera sin vida. Un momento mágico, terrorífico, expectante y lleno de angustia; todos querían estar cerca del pequeño milagro que era el grito de una criatura recién nacida.

 Poco sabia el que esa misma noche, Larisa y su hija nunca nacida, se llevarían en el último respiro la esperanza de un bienestar futuro. Esa noche, la habitante numero 9,578.365 murió sin siquiera probar una bocanada del contaminado aire del planeta.

Año 2094:

Uno de los disparos de balas de goma hace caer a un muchacho encapuchado, cuyo bolso deja caer piedras, una botella de agua, gasas, un panfleto político de exigencia a mejores tratados ecológicos mundiales y un biblia de bolsillo. Una persona cuyo rostro también está oculto, pero por su cabello y sus manos hace alusión a una chica, intenta ayudarlo, todos los demás protestantes corren para resguardarse de la cacería iniciada. La pareja de encapuchados trata de movilizarse cuanto antes, justo antes de llegar a la esquina de la calle, por la que podrían haber huido trepándose por la fachada de una casa para ocultarse, son interceptados por la justicia de la ciudad, quienes les propinan una paliza. Los chicos, que de golpe y golpe sus máscaras caían, revelaban la cara de unos jóvenes de apenas 16 años. En el momento en que el chico cojo, miro a su compañera, para conocer la identidad de la chica que arriesgo su vida por él, una bala atravesó su rostro, dejando la estela de sesos en el pavimento y las botas de los oficiales. Frente a la escena, había un negocio de electrodoméstico cerrado, pero cuyos televisores en venta sintonizaban uno de los canales de noticias mas importantes del mundo. En el noticiero de las cinco, una reportera rubia, de origen sueco narraba la noticia que conmocionaba al mundo:

Lo que hasta hace apenas horas, era conocida como la sede de las Naciones Unidas, dan la declaración oficial de un plan de política demográfica radical llamada Orquídea, cuyo objetivo es controlar de forma más precisa el crecimiento de la población humana y beneficiar el desarrollo de la riqueza para todos y mejorar la calidad de la vida. El documento, firmado por 194 países soberanos, o reconocidos por el ente, ceden por completo su dominio por un bien mayor, de forma que se da inicio a la creación de un estado mayor, un solo ente global que maneje las condiciones de cada persona en el mundo. Todas las fuerzas militares, gestiones de gobierno, fondos, educación, cultura y conceptos, pasan a ser manejados por el nuevo ente, o gobierno, como dice el documento; su nombre es Anfisbena.

El televisor estallo cuando una molotov destrozo el vidrio de la tienda y golpeo el aparato.

Las órdenes de Anfisbena empezaron a llegar a todas las colonias, como eran llamados anteriormente los países, todos los lugares empezaron a hondear el estandarte la serpiente de dos cabezas, símbolo máximo de autoridad. En teoría, el plan Orquídea, tenía que manejar con mayor discreción el problema de superpoblación actual, pero como en el pasado, los personajes de la burocracia hidra hacían la vista gorda de la resolución del documento.

Abducciones arbitrarias empezaron a llevarse a cabo por el ejército carmesí, cuyos principales objetivos eran eruditos y científicos. A los hombres y mujeres mayores de 15 años se le empezaron a practicar castraciones químicas masivas. En las escuelas, a los niños se les empezó a condicionar el trabajo y la tecnología con el placer, por lo que el sexo ya no era visto como estadio natural entre individuos. En todas las escuelas empezaron a abrirse cafeterías para los estudiantes, cuya comida estaba expuesta a químicos que alteraban considerablemente las hormonas del cuerpo.
Los niños nacidos desde el día del decreto hasta los tres años, fueron secuestrados por las fuerzas Anfisbena, sus paraderos nunca fueron revelados.

Se abrieron centros de trabajo para la mejora de la calidad de vida, llamados Hormigueros, en los que los “voluntarios” trabajaban la tierra para el pro de los demás ciudadanos.

La miopía política y la ausencia de consciencia.
La ignorancia en pérdidas de especies que tan poco era valorado su labor en el ecosistema.
El principio de una muerte anunciada, mucho tiempo atrás.
El desenlace de una minoría expectante.
El agua hecha lodo,
El mar hecho dique,
El hambre hecho ley.
El fin del individualismo cultural;
El fin de la identidad de género;
El fin los placeres cotidianos;
Es este el nuevo orden mundial ansiado desde hace tanto tiempo?

viernes, 12 de abril de 2019

Hotel 417

Las rodillas ya magulladas y el semblante ya caido, paso mucho antes de llegar a la orilla del azul brillo, de tu deseo, tu sexo. Despues de vagar por incontables almohadas, sollozando en noches empapadas, te encuentro, oh dulce paraiso, escondida entre incertidumbre y uno que otro cigarrillo. Que penoso fue, que al beber de tus caldos, me quede ahi, en tu regazo. Que penoso que en tu regazo, tu agua oscurecio, y el modesto pensamiento de penumbra tinto oscuro tu manantial. Y ahi quede yo, sediento en la duna del motel, con el cigarrillo a medio encender y recibiendo el sonido, lejano, presente, testigo, del portazo de despedida.



viernes, 5 de abril de 2019

Colorearte a besos

Y el verte ahí, empapada del blanco aburrido, culpando al ultimo zoquete por dañar tus marcos, me desespera; no soporto el verte vacia. En mis labios se encuentra el amalgama del arcoiris, de tus ultimos deseos. Dejame colorearte el cuerpo a besos. Ir deliniando con mi lengua tus senos, y abusar de deseo por tus nalgas. Rellenando tus pomulos con leves toques y explorar mil y un veces tu sexo, hasta que te encuentres, en el ultimo trazo, de los colores de tu ser, el arcoiris.



miércoles, 20 de febrero de 2019

La seda del pañuelo.

Entonces, la seda de tu pañuelo empezo a resbalarse, el viento tirando de ella al momento de desenredarse acaricio con delicadeza tu terso rostro, quien no se inmuto por la sensacion. Solo en el momento en que tu lagrima hirio el pañuelo, fue que este huyo, agonizante, escapando de la desagradable escena. Que envidia del pañuelo, quien no soporto el calor del adios.

¿Como se termina algo que nunca comenzo, cuando los dos corazones ya se habian transcurrido medio siglo entre noches de besos y sexo, detras de puertas susurrantes?

Diste media vuelta, decidida, acalambrada y decepcionada, y yo di, tombos en el alma, escurriendome de ansias al ver tu cuerpo ya lejos, ya distante, ya marchito.


jueves, 7 de febrero de 2019

Antes del otoño.

Torciendo los ojos, te asemejas al reflejo que el agua caprichosa asoma de tu entrepierna. En el repiqueteo de la ultima sacudida de tabaco, el compas de mi dolido corazón con el andar de tus caderas redoblaba cual tambor en el pajar de las laderas. Y al pasar al lado de mi, con tu gesto burlon y triste, se quemaba en mis profundidades el deseo del ultimo momento que compartimos, cuando tu vestido ululaba en el viento y la hendidura de tus piernas se apretujaba en mis llanuras. El jadeo de tu gargantilla en el ir y venir de tus sismos y mi cinturon a medio poner tintinando en el eco de la cochera. El ultimo susurro del verano, el calor, el hedor, el amor antes de que cayera el otoño.