domingo, 16 de agosto de 2020

Pausa en la rutina.

La puerta no se había cerrado por completo cuando cuando los desenfadados besos los llevaron directo a la pared, con un empuje y un magnetismo flamígero. Los 40 dolares que dejaban en la recepción fueron cambiados por una una hora y media de tiempo a solas en el viejo motel de la calle St Peter. 

Botones de desprendían de las camisas, los cierres se dañaban y la piel brillaba mas a medida de que la desnudes se desparramaba. El, en el intento de apagar las luces, acciono uno de los interruptores que encendió la fosforescente suciedad del lugar. Los pezones de ella, duros y escarchados de sudor, formaban el fragtal infinito de una un oscuro y perverso recuerdo. 

En cama y desnudos, entre los mismos besos, nuevos espacios y la misma búsqueda de placer empezaron a rechinar hasta los cimientos del piso. El sexo casual siempre se ha tratado de una guerra de limites, en el que gana el que mas territorio ocupe - o deje ser ocupado -. Hace una hora atrás, el engaño del vino había hecho sacar algo de ella, esa parte aventurera y segura de mujer. 

-Trátame mal. - dijo mordiéndose los labios. 

El, quien la tenia debajo, recogió sus cabellos, y escupió sus labios, la beso y sus embestidas fueron mas firmes. 

-Soy Damian, puedo invitarte un trago? - Recordaba ella mientras el fuego en sus entrañas crecía, llenándola de un sensaciones fétidas

Tomando el cinturón, le ato las muñecas, y usando sus medas le sujeto las piernas. El ímpetu de nuevas experiencias la llenaban de jubilo. 

La primera cachetada la tomo desprevenida, miro a los negros ojos de su amante y solo pudo soltar una ingenua risa, quería mas y estaba dispuesta a ceder terreno para encontrar sentido en la sumisión

El encuentro se fue poniendo mas intenso y agresivo; en el medio del espejo había un reglo digital que marcaba que ya se habían consumido 22 dolares, a su vez que reflejaba la cama húmeda por la ausencia terrenal momentánea de ella, y el groso mas y mas latente del productor de su gemido. 

Cayeron juntos cuando el riachuelo de sexo, dentro de ella, y su agitado ritmo solo lo hacia rugir. La aparto con sutil tacto, se empezó a vestir y dejo un cigarro en el reposa cama. Ella, agitando su cabello, desenterró de la almohada su billetera, 70 dolares y una moneda de casino. Un beso, una sonrisa, un hasta la próxima y en el reloj marcaba 3 horas para volver a la oficina. 


sábado, 15 de agosto de 2020

Después de un largo camino.

 Otro camino, que me depara, si después de 4 atascos por fin siento alivio, independencia. 

Y te cruzo en la vereda, con tu castaño cabello y tus caderas extranjeras. No hay palabras, hay miradas, y en plural, porque con un beso fue suficiente. 


En el camino yo rezaba a uno, y que especial fue que tú le rezarás a varios. No había tomado camino por fuera, pero no imaginaba que me encontraría enamorado devuelta. Tu qué ya viste más allá del Río, no tienes que ser alguien más, pues conmigo, tienes el reflejo de las nubes y el cariño que te tuve, ese que flota entre riachuelos de sonrisas, flota hasta el mar de la pasión. 


Me alejo, lloro y me pierdo, pero al horizonte, entre bruma y quejas, te veo, con una mano al aire, en silencio, tu mirada pecadora; no hay miedo a la muerte, si en su lecho reposa tus piernas tintadas.