miércoles, 20 de febrero de 2019

La seda del pañuelo.

Entonces, la seda de tu pañuelo empezo a resbalarse, el viento tirando de ella al momento de desenredarse acaricio con delicadeza tu terso rostro, quien no se inmuto por la sensacion. Solo en el momento en que tu lagrima hirio el pañuelo, fue que este huyo, agonizante, escapando de la desagradable escena. Que envidia del pañuelo, quien no soporto el calor del adios.

¿Como se termina algo que nunca comenzo, cuando los dos corazones ya se habian transcurrido medio siglo entre noches de besos y sexo, detras de puertas susurrantes?

Diste media vuelta, decidida, acalambrada y decepcionada, y yo di, tombos en el alma, escurriendome de ansias al ver tu cuerpo ya lejos, ya distante, ya marchito.


jueves, 7 de febrero de 2019

Antes del otoño.

Torciendo los ojos, te asemejas al reflejo que el agua caprichosa asoma de tu entrepierna. En el repiqueteo de la ultima sacudida de tabaco, el compas de mi dolido corazón con el andar de tus caderas redoblaba cual tambor en el pajar de las laderas. Y al pasar al lado de mi, con tu gesto burlon y triste, se quemaba en mis profundidades el deseo del ultimo momento que compartimos, cuando tu vestido ululaba en el viento y la hendidura de tus piernas se apretujaba en mis llanuras. El jadeo de tu gargantilla en el ir y venir de tus sismos y mi cinturon a medio poner tintinando en el eco de la cochera. El ultimo susurro del verano, el calor, el hedor, el amor antes de que cayera el otoño.