sábado, 20 de agosto de 2016

Avenida Brisa con Noche.

Se despertó de golpe, con el corazon palpitando a toda marcha y abriendo mucho los ojos para ver entre la noche, luego que un balde frió y de tintineo telefónicos le haya caído encima. Erica se quedo en su cama, sin mover ni un solo dedo, escuchando el teléfono cuyo sonido se hacia estruendoso por la calma que acompaña la noche. Se paro lentamente, como con miedo de romper la cama, camino cuidadosamente en el piso con precaución de no pisar los vidrios rotos de las botellas de alcohol y las cenizas de cigarros. Se paro en el pasillo y se quedo observando la luz que se asomaba desde la ventana mas cercana, que rasgaba la boca de lobo que era la escalera.

El timbre dejo de sonar, se quedo parada, oyendo solo su respiración, cuando el teléfono volvió a repicar, ¿suena mas alto el repique o son cosas imaginarias?

 Bajo las escaleras y se detuvo frente al aparato, solo hay dos motivos para recibir una llamada en la madrugada; viejos amores y malas noticias.

Erica se acomodo las braguitas que le apretaban las nalgas, levanto el teléfono cuyo auricular solo reconoció por el haz de luz que se imponía en una ventana contigua. Al colocarse el frió aparato en sus mejillas, se le erizo la piel. Pronuncio quizás el Hola mas inexpresivo y suspicaz de su vida. El teléfono escupió estática por un momento y oyó una respuesta.

-Hola nena, ¿no creias que me olvidaria de ti tan pronto, cierto?

Erica con un apretar de sienes y un frio cuchillo de ansiedad que se cernia en su corazon entendio la paradoja; los viejos amores siempre son malas noticias.