De aquí a allá, arriba o abajo, sigo pensando en tus ricitos y en tu coqueta sonrisa, que ya no me van a esperar al final de la noche.
Tengo varias cosas que recordarnos:
Que sabe mejor la pizza con vino que la milanesa con vinagre.
Se nos olvidó pagar la última cuota de la lavadora porque la gastamos en el picnic del Río.
Que no se mezcla la ropa blanca con el labial que usabas para dejarme el cuello una obra de Picasso.
Cuando me desconozcas por la vía, recuerda, que en la piel te quedaron los besos que deje en reserva hasta febrero.
Que a mi se me rompió las piernas siguiendo el paso de tu música y que la parte de abajo del fregadero se te rompe cada tres meses.