martes, 8 de diciembre de 2020

Memorándum.

No hay necesidad de alguna prueba de fuego, ya con mis propios sabotajes salgo herido. 

De aquí a allá, arriba o abajo, sigo pensando en tus ricitos y en tu coqueta sonrisa, que ya no me van a esperar al final de la noche.

Tengo varias cosas que recordarnos:

Que sabe mejor la pizza con vino que la milanesa con vinagre. 

Se nos olvidó pagar la última cuota de la lavadora porque la gastamos en el picnic del Río.

Que no se mezcla la ropa blanca con el labial que usabas para dejarme el cuello una obra de Picasso.

Cuando me desconozcas por la vía, recuerda, que en la piel te quedaron los besos que deje en reserva hasta febrero. 

Que a mi se me rompió las piernas siguiendo el paso de tu música y que la parte de abajo del fregadero se te rompe cada tres meses. 



viernes, 4 de diciembre de 2020

Estaciones.

 En el momento más invierno de mi año, la veo pasar, se le otoñó el cabello y se le nota más primavera que nunca.  Entre más me aleje de ella, más cerca me le siento. Se que te dije que vueles alto, pero no dejes de sobrevolar mis planicies.


Que dentro del redondel del reloj, las agujas siempre me marquen tus besos. Que donde la espuma del mar se seque, quede la marca de tus pisadas. Que si susurro a la pared, vibre hasta entrar en tu corazón.