martes, 12 de noviembre de 2019

Moscas.


No me gustan las moscas y su hipócrita vuelo sobre las heces.

Con el retumbar de sus diminutos aleteos, me levanté de golpe, una cucaracha caminaba sobre mi frente, me la saque de un manotazo, y cuando cayó al piso, se desparramó en otras cucarachas. 

Y mira que todas las noches, vuelvo a ese lugar; las moscas retumbando alrededor del aluminio, impactando sobre él material haciéndolo sonar como lluvia, una nefasta lluvia, una lluvia de cucarachas. 
Y al fondo, se escuchaba el lejano gemir de la criatura, y yo me acerqué, mis piernas se movían solas y los gusanos empujaban mis zapatos. Tome el mango de la tapa, las moscas golpeaban de tal forma la tapa, que caían pulverizadas a la cera fangosa, y siempre pienso que es una señal, que empujan para evitar que aquello coja aire, o a mi. Y ahí estaba, lo vi en la oscuridad, y de la oscuridad, me viste de vuelta.