No te enfoques en el puesto del pan y el café, trata de ampliar el horizonte, mas allá de la incomodidad de no saber escribir o de tambalear el brazo en el medio de la fotografía.
Solo y todo, y aun así, mejor que con la sombra, tenue, casi invisible, de tu falsa presencia.
Por supuesto, porque la respuesta es que los poetas, viven de lagrimas y mueren de hambre.