miércoles, 22 de mayo de 2019
Maltrato.
El ardor en mis pulmones, el apreton en el cuello y las lagrimas rodando en mis mejillas, son las pistas que te llevan al sospecho de un goce sin escrupulo, donde se rompen silencios, donde se encuentra mi dignidad deshecha. Porque contigo, maltrato, es particularmente erotico.
martes, 7 de mayo de 2019
El hormiguero
Año 2089
El alarido de dolor de la pobre mujer hacía eco en todas las fincas cercanas a la casona de Don Esteban. Los gritos se unían a la estela polvorienta que llamaban aire, recorriendo las taladas hectáreas sin sobra de algún árbol. El mismo Esteban derramo su trago de whisky en la alfombra de la cocina cuando empezó a escuchar los gritos. Margarita, una morena delgada de unos 70 años, salpicada de manchas que delataban un severo cáncer de piel, era la criada de la finca, con suma prisa empezó a limpiar el desastre en la cocina. Los gritos continuaban con cada vez más fuerza, se oía en la recamara principal, donde estaba Larisa, la mujer de Esteban.
Esteban corrió, casi resbalándose por el trago derramado, paso la sala de prisa y veía como los campesinos, delgados, ojerosos y cuya piel maltratada por los rayos del sol, se asomaban con curiosidad; no por menos el concebir un bebe en el mundo de hoy parecía inimaginable para cualquiera. De todos los lugares donde pudiese haber dolor, la casa del patrón era uno de los menos imaginables. Esteban subió la escalera saltando de peldaño en peldaño. El robusto hombre hacía tiempo no se movía tanto, todo lo dejaba a campesinos que salían a vigilar el ganado y ver las condiciones del araje de la tierra por una mísera remuneración, pero que era un sustento en momentos tan taciturnos como este.. Su casa era una de las más lujosas del pueblo, aunque el cultivo era un negocio sumamente caro y difícil de producir por las circunstancias actuales, el tener terrenos para trabajar, lo hacia una de las personas más ricas en su localidad.
Abrió la puerta de un empujón y ahí vio a Larisa, cuya tersa piel blanca y sus mechones cobrizos estaban empapados en un sudor casi baboso, vestía con un vestido blanco y largo, de apariencia antiguo y holgado, manchado de saliva y sangre en sus finales. Aniela, otra de las criadas de la casa, parecía una chica de unos 30 años, trigueña y muy hermosa, Estaban veía como su antebrazo se abría como un compartimiento y con unas vueltas robóticas, su brazo tomaba la forma de un una jeringa a la vez que alzaba un bolsa de sangre y un catéter; Aniela era un androide diseñada para actuar como partera. El androide asistía a la mujer cuyas contracciones se hacían más y más fuertes, pero algo no estaba yendo bien.
-Margarita, llama al doctor Jeremías enseguida! Dígale que venga a casa de inmediato! - Grito don Esteban con todo pulmón desde su cuarto.
Se acercó a su amada, alentándola a pensar positivo y consolándola. Abrazándola entre lágrimas y palabras, mientras la joven pelirroja se retorcía de dolor, Esteban veía la ventana, la noche estaba cayendo, y muchas luciérnagas se amontaban en la ventana, pero no eran luciérnagas, todos sabían que esa especie hace mucho había sido extinta. Las luces de los carros de vecinos y personas aledañas a la finca que se acercaban era el motivo. No había un niño desde hace 10 años en el estado, al menos uno que no naciera sin vida. Un momento mágico, terrorífico, expectante y lleno de angustia; todos querían estar cerca del pequeño milagro que era el grito de una criatura recién nacida.
Poco sabia el que esa misma noche, Larisa y su hija nunca nacida, se llevarían en el último respiro la esperanza de un bienestar futuro. Esa noche, la habitante numero 9,578.365 murió sin siquiera probar una bocanada del contaminado aire del planeta.
Año 2094:
Uno de los disparos de balas de goma hace caer a un muchacho encapuchado, cuyo bolso deja caer piedras, una botella de agua, gasas, un panfleto político de exigencia a mejores tratados ecológicos mundiales y un biblia de bolsillo. Una persona cuyo rostro también está oculto, pero por su cabello y sus manos hace alusión a una chica, intenta ayudarlo, todos los demás protestantes corren para resguardarse de la cacería iniciada. La pareja de encapuchados trata de movilizarse cuanto antes, justo antes de llegar a la esquina de la calle, por la que podrían haber huido trepándose por la fachada de una casa para ocultarse, son interceptados por la justicia de la ciudad, quienes les propinan una paliza. Los chicos, que de golpe y golpe sus máscaras caían, revelaban la cara de unos jóvenes de apenas 16 años. En el momento en que el chico cojo, miro a su compañera, para conocer la identidad de la chica que arriesgo su vida por él, una bala atravesó su rostro, dejando la estela de sesos en el pavimento y las botas de los oficiales. Frente a la escena, había un negocio de electrodoméstico cerrado, pero cuyos televisores en venta sintonizaban uno de los canales de noticias mas importantes del mundo. En el noticiero de las cinco, una reportera rubia, de origen sueco narraba la noticia que conmocionaba al mundo:
Lo que hasta hace apenas horas, era conocida como la sede de las Naciones Unidas, dan la declaración oficial de un plan de política demográfica radical llamada Orquídea, cuyo objetivo es controlar de forma más precisa el crecimiento de la población humana y beneficiar el desarrollo de la riqueza para todos y mejorar la calidad de la vida. El documento, firmado por 194 países soberanos, o reconocidos por el ente, ceden por completo su dominio por un bien mayor, de forma que se da inicio a la creación de un estado mayor, un solo ente global que maneje las condiciones de cada persona en el mundo. Todas las fuerzas militares, gestiones de gobierno, fondos, educación, cultura y conceptos, pasan a ser manejados por el nuevo ente, o gobierno, como dice el documento; su nombre es Anfisbena.
El televisor estallo cuando una molotov destrozo el vidrio de la tienda y golpeo el aparato.
Las órdenes de Anfisbena empezaron a llegar a todas las colonias, como eran llamados anteriormente los países, todos los lugares empezaron a hondear el estandarte la serpiente de dos cabezas, símbolo máximo de autoridad. En teoría, el plan Orquídea, tenía que manejar con mayor discreción el problema de superpoblación actual, pero como en el pasado, los personajes de la burocracia hidra hacían la vista gorda de la resolución del documento.
Abducciones arbitrarias empezaron a llevarse a cabo por el ejército carmesí, cuyos principales objetivos eran eruditos y científicos. A los hombres y mujeres mayores de 15 años se le empezaron a practicar castraciones químicas masivas. En las escuelas, a los niños se les empezó a condicionar el trabajo y la tecnología con el placer, por lo que el sexo ya no era visto como estadio natural entre individuos. En todas las escuelas empezaron a abrirse cafeterías para los estudiantes, cuya comida estaba expuesta a químicos que alteraban considerablemente las hormonas del cuerpo.
Los niños nacidos desde el día del decreto hasta los tres años, fueron secuestrados por las fuerzas Anfisbena, sus paraderos nunca fueron revelados.
Se abrieron centros de trabajo para la mejora de la calidad de vida, llamados Hormigueros, en los que los “voluntarios” trabajaban la tierra para el pro de los demás ciudadanos.
La miopía política y la ausencia de consciencia.
La ignorancia en pérdidas de especies que tan poco era valorado su labor en el ecosistema.
El principio de una muerte anunciada, mucho tiempo atrás.
El desenlace de una minoría expectante.
El agua hecha lodo,
El mar hecho dique,
El hambre hecho ley.
El fin del individualismo cultural;
El fin de la identidad de género;
El fin los placeres cotidianos;
Es este el nuevo orden mundial ansiado desde hace tanto tiempo?
El alarido de dolor de la pobre mujer hacía eco en todas las fincas cercanas a la casona de Don Esteban. Los gritos se unían a la estela polvorienta que llamaban aire, recorriendo las taladas hectáreas sin sobra de algún árbol. El mismo Esteban derramo su trago de whisky en la alfombra de la cocina cuando empezó a escuchar los gritos. Margarita, una morena delgada de unos 70 años, salpicada de manchas que delataban un severo cáncer de piel, era la criada de la finca, con suma prisa empezó a limpiar el desastre en la cocina. Los gritos continuaban con cada vez más fuerza, se oía en la recamara principal, donde estaba Larisa, la mujer de Esteban.
Esteban corrió, casi resbalándose por el trago derramado, paso la sala de prisa y veía como los campesinos, delgados, ojerosos y cuya piel maltratada por los rayos del sol, se asomaban con curiosidad; no por menos el concebir un bebe en el mundo de hoy parecía inimaginable para cualquiera. De todos los lugares donde pudiese haber dolor, la casa del patrón era uno de los menos imaginables. Esteban subió la escalera saltando de peldaño en peldaño. El robusto hombre hacía tiempo no se movía tanto, todo lo dejaba a campesinos que salían a vigilar el ganado y ver las condiciones del araje de la tierra por una mísera remuneración, pero que era un sustento en momentos tan taciturnos como este.. Su casa era una de las más lujosas del pueblo, aunque el cultivo era un negocio sumamente caro y difícil de producir por las circunstancias actuales, el tener terrenos para trabajar, lo hacia una de las personas más ricas en su localidad.
Abrió la puerta de un empujón y ahí vio a Larisa, cuya tersa piel blanca y sus mechones cobrizos estaban empapados en un sudor casi baboso, vestía con un vestido blanco y largo, de apariencia antiguo y holgado, manchado de saliva y sangre en sus finales. Aniela, otra de las criadas de la casa, parecía una chica de unos 30 años, trigueña y muy hermosa, Estaban veía como su antebrazo se abría como un compartimiento y con unas vueltas robóticas, su brazo tomaba la forma de un una jeringa a la vez que alzaba un bolsa de sangre y un catéter; Aniela era un androide diseñada para actuar como partera. El androide asistía a la mujer cuyas contracciones se hacían más y más fuertes, pero algo no estaba yendo bien.
-Margarita, llama al doctor Jeremías enseguida! Dígale que venga a casa de inmediato! - Grito don Esteban con todo pulmón desde su cuarto.
Se acercó a su amada, alentándola a pensar positivo y consolándola. Abrazándola entre lágrimas y palabras, mientras la joven pelirroja se retorcía de dolor, Esteban veía la ventana, la noche estaba cayendo, y muchas luciérnagas se amontaban en la ventana, pero no eran luciérnagas, todos sabían que esa especie hace mucho había sido extinta. Las luces de los carros de vecinos y personas aledañas a la finca que se acercaban era el motivo. No había un niño desde hace 10 años en el estado, al menos uno que no naciera sin vida. Un momento mágico, terrorífico, expectante y lleno de angustia; todos querían estar cerca del pequeño milagro que era el grito de una criatura recién nacida.
Poco sabia el que esa misma noche, Larisa y su hija nunca nacida, se llevarían en el último respiro la esperanza de un bienestar futuro. Esa noche, la habitante numero 9,578.365 murió sin siquiera probar una bocanada del contaminado aire del planeta.
Año 2094:
Uno de los disparos de balas de goma hace caer a un muchacho encapuchado, cuyo bolso deja caer piedras, una botella de agua, gasas, un panfleto político de exigencia a mejores tratados ecológicos mundiales y un biblia de bolsillo. Una persona cuyo rostro también está oculto, pero por su cabello y sus manos hace alusión a una chica, intenta ayudarlo, todos los demás protestantes corren para resguardarse de la cacería iniciada. La pareja de encapuchados trata de movilizarse cuanto antes, justo antes de llegar a la esquina de la calle, por la que podrían haber huido trepándose por la fachada de una casa para ocultarse, son interceptados por la justicia de la ciudad, quienes les propinan una paliza. Los chicos, que de golpe y golpe sus máscaras caían, revelaban la cara de unos jóvenes de apenas 16 años. En el momento en que el chico cojo, miro a su compañera, para conocer la identidad de la chica que arriesgo su vida por él, una bala atravesó su rostro, dejando la estela de sesos en el pavimento y las botas de los oficiales. Frente a la escena, había un negocio de electrodoméstico cerrado, pero cuyos televisores en venta sintonizaban uno de los canales de noticias mas importantes del mundo. En el noticiero de las cinco, una reportera rubia, de origen sueco narraba la noticia que conmocionaba al mundo:
Lo que hasta hace apenas horas, era conocida como la sede de las Naciones Unidas, dan la declaración oficial de un plan de política demográfica radical llamada Orquídea, cuyo objetivo es controlar de forma más precisa el crecimiento de la población humana y beneficiar el desarrollo de la riqueza para todos y mejorar la calidad de la vida. El documento, firmado por 194 países soberanos, o reconocidos por el ente, ceden por completo su dominio por un bien mayor, de forma que se da inicio a la creación de un estado mayor, un solo ente global que maneje las condiciones de cada persona en el mundo. Todas las fuerzas militares, gestiones de gobierno, fondos, educación, cultura y conceptos, pasan a ser manejados por el nuevo ente, o gobierno, como dice el documento; su nombre es Anfisbena.
El televisor estallo cuando una molotov destrozo el vidrio de la tienda y golpeo el aparato.
Las órdenes de Anfisbena empezaron a llegar a todas las colonias, como eran llamados anteriormente los países, todos los lugares empezaron a hondear el estandarte la serpiente de dos cabezas, símbolo máximo de autoridad. En teoría, el plan Orquídea, tenía que manejar con mayor discreción el problema de superpoblación actual, pero como en el pasado, los personajes de la burocracia hidra hacían la vista gorda de la resolución del documento.
Abducciones arbitrarias empezaron a llevarse a cabo por el ejército carmesí, cuyos principales objetivos eran eruditos y científicos. A los hombres y mujeres mayores de 15 años se le empezaron a practicar castraciones químicas masivas. En las escuelas, a los niños se les empezó a condicionar el trabajo y la tecnología con el placer, por lo que el sexo ya no era visto como estadio natural entre individuos. En todas las escuelas empezaron a abrirse cafeterías para los estudiantes, cuya comida estaba expuesta a químicos que alteraban considerablemente las hormonas del cuerpo.
Los niños nacidos desde el día del decreto hasta los tres años, fueron secuestrados por las fuerzas Anfisbena, sus paraderos nunca fueron revelados.
Se abrieron centros de trabajo para la mejora de la calidad de vida, llamados Hormigueros, en los que los “voluntarios” trabajaban la tierra para el pro de los demás ciudadanos.
La miopía política y la ausencia de consciencia.
La ignorancia en pérdidas de especies que tan poco era valorado su labor en el ecosistema.
El principio de una muerte anunciada, mucho tiempo atrás.
El desenlace de una minoría expectante.
El agua hecha lodo,
El mar hecho dique,
El hambre hecho ley.
El fin del individualismo cultural;
El fin de la identidad de género;
El fin los placeres cotidianos;
Es este el nuevo orden mundial ansiado desde hace tanto tiempo?
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