martes, 26 de diciembre de 2017

Un lugar llamado atico.

Esta cama es demasiado grande para mi cuerpo pero tan pequeña para la soledad, que me apretuja y me absorbe, sin perdon, siento del colchon sus resortes. Mientras bajo en su profundidad y los resortes anteriores me sujetan en mi descenso, recuerdo el sueño de hace dias, que me desperto sudando, buscando tus brazos, pero solo encontre, la almohada sin funda, la tristeza acobijada, se veia taciturna.

En la oscuridad, veo tu sonrisa, aun destellando bajo el sol, con tu vestido floreado seduciendo a las mariposas que te revolotean, pero que poco a poco se apaga el recuerdo, se va terminando el cuento, y el destello palidece, y la noche cae y solo hay perros ladrando. 

Y no es tu culpa, ni tampoco mia, de hecho culpa no figura en esta historia, pero que no le eches de un portazo, deja que se quede para que aguante el balazo. 

La madrugada entra y le susurra al colchon, los resortes me suben, y noto el ocaso de un crepusculo menguante, que aun tiene magia por delante, pero apresurate, sol retorcido, no creo aguantar hasta el solsticio.

Y al amanecer, con los parpados pesados dando mi oracion, un tanto atolondrado, te me apareces en la boca para agradecerte tambien, cazadora de rezos.

Con el "celestial princesa"empiezo y con el corazon apretado, devuelta a el agujero.