martes, 14 de junio de 2016

El dia que dejamos de ser.

Suena el armonioso arroyo a la orilla del rió Kimura, su melodía se mezcla junto con los revoloteos y el canto de las aves, la temperatura esta un poco calurosa, pero la brisa la mantiene como una divina  humedad. Sentado en el tronco de un gran árbol caído, se encuentra este anciano barbudo, un tanto desaliñado y con ropas muy ligeras, esta meditando.

Sus cabellos bailan con la brisa, las aves vuelan alrededor de el,y el arroyo se mantiene cauteloso ante su tranquilidad. Las nubes se empiezan a tornar un poco oscuras, las aves dejan de volar y se posan sobre ramas formando un circulo y el arroyo queda mudo por el silencio en el ambiente. El anciano no vacila y se mantiene en su trance, imperturbable, sabio, divino. El cielo,  ya nublado, le cierra la luz al anciano juntando sus oscuras nubecillas; sin embargo, al observar que el anciano sigue en su lugar, El cielo lanza una mínima e insignificante gota hacia el, la gota cae de manera muy suave y tierna, los pájaros levantan sus pequeños ojos y suspiran todos al mismo tiempo.

La gota cae sobre un alto árbol cuyas hojas están posadas encimas del anciano. Serpentea muy lenta pero decidida hacia la punta de la hoja, y justo cuando va a caer, se detiene y queda guindando de la hoja, el arroyo corre lentamente temeroso que su sonido desprenda la gota, las aves ceden ante la ansiedad pues levantan sus alas y  tapan sus picos para que sus suspiros no la muevan ni un poquito. La gota viendo los cabellos del anciano moverse con la brisa, se tambalea temerosa, se pregunta cual es su deber, por que se encuentra ahí, porque ha de hacer el mal a un pacifico anciano.

La gota poco a poco deja de ser transparente y se va a formando dentro de ella una lluvia de colores, dentro de este arcoiris esta todo el código de la humanidad, desde la primera gota que albergo vida, hasta el ultimo aliento exhalado en el ultimo difunto, ha recorrido ciudades y pueblos, a sido ayuda para los sedientos, como tortura para las brujas. A hecho nuevos caminos y deshecho pueblos. Ha sido sabia y ahora esta confundida; la gota no puede pasar tanto tiempo colgada pues se esta desgastando, su duda la esta matando, ya no tiene fuerzas para dejarse caer, ni las tiene para subir y descansar en la verde hoja. Tiene miedo y esta resignada, es el fin de su hermosa aventura, sus húmedas memorias recuerdan su existencia como los peces dentro de la pecera...

Antes de dejarse llevar por un cálido final, siente una bella caricia, y un amistoso movimiento, no sabe que pasa, pero ve de reojo a el caos de colores que forman las hermosas aves al volar, la brisa la quema un poco y se deja llevar por la melodía del arroyo mientras el anciano la deja en sus aguas. La gota sigue el camino de este, tornándose transparente otra vez.

El anciano se vuelve hacia el cielo, que derrama sobre el unas gotas de divinidad, abre la boca y termina su sequía.